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acción cultural emergente desde la periferia urbana

diciembre 22, 2007

BELLAS ARTES



Suponemos que todo estudio tiene como fin el aprendizaje. Es lamentable por ello que este aprendizaje implique también el aprendizaje de todas las taras burocráticas y corrupción que afectan al país. Lo cual es más grave aún si esto se da en una institución que está encargada de forjar profesionales liberales, que realizaran sus labores en el espacio simbólico de la sociedad.


Por ello es inaceptable la situación de la ENSABAP, pues se está haciendo una costumbre generacional el hecho de tener que sumar a los cinco años “normales” de estudio, uno más de aprendizaje para defender los derechos estudiantiles y la institucionalidad, ante la carencia de una educación eficiente y humanista.

Ahora más de un lustro después de la Toma, se vuelve a repetir la historia y ha hablar de malos manejos, malversación y corrupción, en perjuicio de los alumnos, de estudiantes que siguen sus cursos en condiciones antipedagógicas, inseguras e inhumanas, pues la Comisión interventora que debería solucionar los problemas, no ha solucionado nada, y ha agudizado más aún esa sensación de crisis institucional que heredaron tras la toma del 2001.


Todo esto muestra la urgencia de una profunda reforma estructural en el sistema de educación de Bellas Artes, pues el mal más que de personas parece ser de una estructura institucional que permite que estos hechos se repitan impunemente, por eso pienso que se debería ahora tomar partido y exigir por un cambio radical, en la constitución, distribución y departamentos de poder de la Escuela, que pueda darle una mayor capacidad de decisión, en lo que más les afecta a los estudiantes, es decir en su educación misma. Algo más orientado a un espíritu de modernidad creativa y artística, y menos escolástica. Pues las actuales formas nos están diciendo que esas viejas estructuras y las actitudes conservadoras no sirven.





noviembre 09, 2007

CUANDO HAYAMOS OLVIDADO LAS OLIGARQUIAS






DE LA PERIFERIA ... AL CENTRO
"Los CHOLOS tambien se autorrepresentan sin necesidad de ser científicos sociales"


.... Pero esta épica debía ser sustentada por una Tesis. Ese fue el papel de José Matos Mar quien afirmó que el fenómeno de urbanización de Lima se inicio en el contexto macro de la Segunda Guerra Mundial. Al terminó de la segunda guerra mundial en 1945 el mundo se había trasformado de manera acelerada por el avance de la ciencia y la tecnología. Fue tan avanzada la ciencia que el mundo estaba al borde de una destrucción con el sólo apretar un botón. Era el inicio de la Guerra Fría. Pero el avance del mundo occidental también se dio en otros campos como la salud (la producción masiva de antibióticos), la vivienda, el estilo de vida y los medios de comunicación, etc. En el mundo surgió la “Ciudad Bienestar” que era sinónimo de prestigio y status social, que se puede sintetizar en la frase “dime dónde vives y te diré quién eres”. En este contexto la fecundidad hace aumentar la familia mundial y surge el “Proceso de Urbanización” en las ciudades, donde hubo una migración masiva del campo tradicional a la ciudad moderna. En la década de los 40 Lima se andiniza, es decir, que se cholea. Esta Tesis se basa en los largos y continuos trabajos de campo de Matos Mar en la década de los 40 y 50, en los que estudia la formación de los barrios populares en Lima como Armatambo (Chorrillos), Leticia (Rímac), Matute y Mendosita (La Victoria).


En los ochentas el autor sistematiza sus iniciales investigaciones en el texto “Desborde Popular” y junto con otras investigaciones del IEP -trabajados mayoritariamente por antropólogos- hace un análisis amplio del proceso urbano, económico empresarial (Néstor Valdivia y Norma Adams)por medio de casos de estudios. La importancia de la tesis de Matos Marradica en que explica de manera global la existencia de una nueva ciudad, diferente a la ciudad criolla, donde los cerros limeños son ocupados por los provincianos. El migrante se convierte en protagonista de su propio destino y no le pide permiso a los criollos urbanos. El migrante cholo come y se mantiene con su propio dinero. Carlos Franco analizaría este proceso urbano como “La Otra Modernidad” promovida por los provincianos que migran a Lima en calidad de pioneros urbanos. Ante una sociedad cerrada y egoísta donde el Estado-Nación era manejado por el poder de la oligarquía en alianza con el Ejército, la Iglesia y los poderes extranjeros, los provincianos salieron victoriosos del medio hostil de la ciudad. Ahora se puede hablar en Lima de una odiseíca “cultura emergente chola” que cruza entre los Escila y Caribdis de la choledad nacional. La tesis de Matos Mar marca un sentido común en las Ciencias Sociales que se mantiene hasta la actualidad donde los espacios “urbanos marginales” de la ciudad son terreno de fructíferas investigaciones. Al principio se hablaba analíticamente de sectores marginados, luego se pasóa hablar de los informales como el “Otro Sendero” (Hernando de Soto). Estas investigaciones siguen la misma premisa que Lima a partir de 1940 cambió radicalmente su aspecto urbano, social, cultural, etc. Por esa razón la tesis de Matos Mar constituye la base para la construcción del discurso épico y ciudadano donde el nuevo actor social y político es el provinciano,migrante, invasor y, sobre todo, cholo. Luego de la exposición de Matos Mar le tocó el turno al supuesto tercer discurso del “actor social” encarnado en Félix Guillén. Generalmente en elevento “Lo Cholo en el Perú” los actores cholos enuncian testimonios de vida, pero no hacen un análisis social de su situación como cholos, mucho menos lo hacen por escrito, de una manera muy parecida a la de las Audiencias Públicas de la CVR (Comisión de la Verdad y Reconciliación) donde las víctimas de la violencia políticas sólo hablaban, es decir, que expresaban testimonios de los trágicos hechos ocurridos en la guerra interna (1980 – 2000).

Como lo señalaría Marita Hamann, a las víctimas en éstas audiencias no le es permitido que analicen sus propios testimonios, porque ese era el papel de los caballeros de la verdad. Esto me hace recordar a la primera fecha de la serie “Lo Cholo en el Perú”, en setiembre, cuando Gonzalo Portocarrero señaló con preocupación que los cholos enel Perú sólo destacan en el campo artístico y comercial, pero que existe una ausencia de representación de los mismos cholos sobre su choledad desde una perspectiva analítica. Es decir, que los cholos no pueden escribir y analizar su propia realidad chola. Sin embargo, considero que Gonzalo Portocarrero está esencializando a los cholos como una “Otredad Urbana” al considerar que los únicos que si pueden escribir sobre los cholos son los criollos letrados del mal. Nada más menciono el caso de laUniversidad Nacional Mayor de San Marcos que, aparte de ser la Decana de América, fue un espacio de cholificación por excelencia. La universidad dejó de ser de la “República Aristocrática” para ser una universidad popular en la segunda mitad del siglo XX. Hablamos por ejemplo de los años rojos de San Marcos (Nicolás Lynch) donde los cholos e hijos de cholos van a la universidad y adquieren la capacidad de repensarse y representarla situación social del país. En los años 70 se decía que San Marcos era el templo de Mao Tse Tung porque la propuesta revolucionaria china coincidíacon las historias de vida de los

 cholos sanmarquinos cuyos padres tenían un pasado agrario andino. Como sea, los cholos también escriben y pueden representarse socialmente, sea éste universitario o no. Y así lo demostró el dirigente vecinal del Agustino Félix Guillén. En primer lugar, el mencionado dirigente leyó un texto que había redactado, a diferencia de los académicos César Ramos y José Matos Mar que enunciaron sus puntos de vista sin utilizar un texto escrito. Los cholos también se autorrepresentan sin necesidad de ser científicos sociales. Pero el tono del texto del señor Guillén era de científico social porque compartía la épica ciudadana y la tesis enunciada anteriormente. El señorFélix Guillén hablaba del mito del progreso de los provincianos que migran del campo a la ciudad para lograr conquistar las alturas de los cinco cerros y, en especial, los ubicados en el Distrito del Agustino. Por esa razón me pareció suspicaz la coincidencia del texto escrito del actor social con el discurso oral de los letrados antropólogos. Era obvio que el dirigente consume culturalmente textos de ciencias sociales o que un antropólogo comprometido con la realidad le había redactado el texto. El señor Guillén leía y hablaba de los sabios ancianos provincianos que habían heredado sus conocimientos que fueron aplicados en la ciudad en1945 donde se enfrentaron a la “Lima Criolla”, una ciudad donde existía riqueza y egoísmo. La lucha fue campal y los provincianos lograron establecerse por medio de su herencia cultural andina en los cerros, primero San Cosme, El Pino (La Victoria) y luego San Pedro y otros cerros del Agustino. Esta lucha logra sus frutos porque en 1960, por medio de laLey 13517, las zonas marginadas de la ciudad se convierten en Asentamiento Humanos. Es decir que los provincianos del cerro el Agustino se convirtieron de “Invasores a Ciudadanos” conformando un nuevo mapa y rostro
 urbano de Lima. 


Esta fue la intervención que escribió, leyó y comentó del actor social Félix Guillén: los cholos también escriben sobre su choledad. Pero lo que me pareció sospechoso en el texto escrito de Feliz Guillén fue que nunca menciona la palabra “Cholo”, sino que utilizó la analogía de “provinciano” que migra a la ciudad y que hace las mismas cosas de los cholos. El provinciano como actor social y político del ejercicio épico de la conquista urbana de Lima.

En esa lógica, una cosa es ser provinciano mestizo que vive en las ciudades de la región, y otra muy diferente ser provinciano indígena que vive en las comunidades campesinas. No es lo mismo ser el escritor Luis Nieto Degregori que el cargador de mercado Gregorio Condori Mamani.

La tarea demodernización de Lima, a causa de la guerra, se postergó hasta el siguiente siglo.Luego del proceso de Reconstrucción Nacional (1883-1919) y en elcontexto del fin de la Primera Guerra Mundial, la capital durante el Oncenio de Leguía, continuó con la tarea pendiente de modernización y expansión urbana ¿Pero sobre qué tipo de terrenos cumpliría Lima los mencionados objetivos? La respuesta es sobre los terrenos de “Lima Agrícola”conformado por las haciendas y fundos que rodeaba la ciudad amurallada, es decir, que la expansión urbana se realizaría sobre las zonas agrícolas del Valle Bajo del Río Rímac. A inicios del Siglo XX se mantenía intacta una "Lima Agrícola". Francisco Moreyra García Sayán, en un informe de1904, señala que la ciudad de "Lima Agrícola" estaba constituida por setenta y cinco fundos y ciento quince haciendas de mediana o pequeña extensión, con un área de veinte mil hectáreas. Este fenómeno urbano, que encontré sin querer queriendo, que he sistematizado y analizado, era el chisme científico que deseaba contarle a José Matos Mar. Este fenómeno ausente de los estudios urbanos sobre Lima lo he denominado el proceso de urbanización de las haciendas del Valle Bajo del Río Rímac. LaRepublica Aristocrática es la protagonista de la primera revolución urbana del Siglo XX que sería el principal antecedente para que surgiera el segundo fenómeno urbano en 1940 conocida como el proceso de migración masiva del campo a la ciudad, en el contexto de la Segunda GuerraMundial. El primer “chorreo económico” del Siglo XX chorrea por las avenidas urbanizadoras Arequipa y Brasil que unen a la capital con Miraflores yMagdalena. No se puede negar que fue una revolución urbana y fenómeno social. El “desborde hegemónico” sigue una línea de los actuales distritos hegemónicos de San Isidro, Miraflores, Surco, San Borja (donde está ubicado la moderna y occidental Biblioteca Nacional) y La Molina.

 En estas poblaciones hegemónicas viven las tías pitucas de Lima (según el sketch de “las tías pitucas de La Molina” de los humoristas Carlos Álvarez y JorgeBenavides). Para la Comisión de la Verdad y Reconciliación, en el contexto de la guerra interna estas poblaciones urbanas y modernas le dieron la espalda a las poblaciones más alejadas, pobres y marginadas del Perú profundo. Pero esta indiferencia social tiene como uno de sus antecedentes históricos el primer proceso de urbanización de Lima en 1920 donde la República Aristocrática expande la ciudad de Lima a espaldas del otro Perú.

Por eso, a partir de 1940 se da como respuesta subalterna el denominado “Desborde Popular” que origina la crisis del Estado criollo y de su ciudad capital. Y de esa década en adelante la historia es muy conocida. La Promesa Chola es todo un reto.


Raúl Rosales León . Antropólogo y Analista Cultural





EL NUEVO IMAGINARIO ANTICAPITALISTA
Aníbal Quijano (Marzo 2002)



Entre mediados de los 70s y fines de los 80s del siglo XX, la pugna por la hegemonía mundial culminó con la total derrota de los rivales del imperialismo euroyanqui. Esa derrota arrastró también a los antagonistas radicales del actual patrón de poder mundial. Un nuevo período histórico se inició de ese modo: por primera vez en su historia, la especie humana en su totalidad apareció, en primer término, encuadrada dentro de un mismo y único patrón de poder. En segundo término, la legitimidad de este poder parecía virtualmente plena, ya que no sólo habían sido derrotados los proyectos alternativos, sino, sobre todo, también la crítica y sus fundamentos fueron empujados fuera del debate público. En consecuencia, por un no tan corto tiempo, el poder dejó de ser una cuestión de indagación y de debate, salvo de modo tecnocrático como un dato irreductible de la existencia social humana. Los dominantes y beneficiarios de este nuevo avatar de la especie lo bautizaron, apropiadamente, como "globalización", pues el "globo" entero era, por fin, su exclusivo dominio. Y su victoria parecía tan completa y definitiva que no tuvieron reparos en promulgar el "fin de la historia".
El patrón de poder así "globalizado" es el resultado de un largo proceso. Se constituyó con América desde el final del siglo XV, amalgamando la colonialidad del poder, como sistema básico de dominación, y el capitalismo como sistema de explotación. Se fue configurando en todo lo fundamental hasta fines del siglo XVIII, culminando con su eurocentramiento . Sus cambios y movimientos posteriores han consistido, ante todo, en el desarrollo de las tendencias estructurales ya entonces definidas. Pero de modo cada vez más heterogéneo y discontinuo entre los ámbitos centrales de la existencia social que articula. Así, mientras que en el control de las relaciones intersexuales y de las intersubjetivas la crisis no ha hecho sino intensificarse desde fines del siglo XIX, en el control del trabajo y de la autoridad pública las crisis pudieron ser resueltas contra viento y marea hasta, precisamente, el período de su final "globalización". En adelante, la historia puede ser diferente.

A los vencedores, la "globalización" de su patrón de poder les ha permitido, primero, intensificar su dominación reconcentrando su control mundial de la autoridad política, y bloqueando, incluso revirtiendo donde fuera posible, la desconcentración o nacionalización de la dominación. Se ha formado por eso un Bloque Imperial Global bajo la hegemonía de Estados Unidos. Esta hegemonía ha sido bruscamente acentuada después del 11 de setiembre del 2002 . En otros términos, el imperialismo ha sido reconfigurado e intensificado. Segundo, acelerar y profundizar, y por un momento casi sin resistencia, la reconcentración del control mundial del trabajo, de sus recursos y de sus productos. Eso es, se ha intensificado la explotación de los trabajadores y la polarización social de la población mundial.

En ambas dimensiones de la "globalización" del actual patrón de poder, los resultados son catastróficos para la vasta mayoría de la especie. Así, en un lado aumenta el número de países donde el Estado va siendo separado de todo control real de la mayoría de la población y llevado a operar casi exclusivamente como administrador y guardian de los intereses de los capitalistas "globales". Se trata de un proceso de des-nacionalización del estado y de des-democratización de las relaciones políticas en la sociedad. Ese proceso afecta, sobre todo, a todos aquellos países donde la democratización y la nacionalización de la sociedad y de sus relaciones en el Estado no habían culminado o sus conquistas eran aún muy precarias.

En el otro plano, la reconcentración del control del trabajo y de sus recursos y productos y la polarización social de la población mundial llegan ya al extremo de que sólo el 20% de la población mundial controla el 80% del producto mundial y, viceversa, el 80% de esa población no tiene acceso sino al 20% de tal producto. La distancia entre ricos y pobres del planeta no sólo es la mayor de la historia, sino que crece diariamente entre países, entre empresas y países y por cierto entre habitantes de cada país. Así, entre los países ricos y pobres la distancia ahora es de 60 a 1 cuando hace menos de dos siglos era apenas de 9 a 1. La General Motors ganó 168 billones de dolares en 1996 mientras que Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panama, Paraguay, Perú, Uruguay, juntos no llegaron sino a un PIB combinado de 159 billones de dólares. En América Latina, los ingresos del 20% mas rico es 16 veces mayor que del 80% restante. O en EEUU, la población pobre saltó de casi 25 millones a más de 35 millones en los últimos 20 años. Actualmente, 3 de las personas más ricas del mundo tienen una fortuna mayor a 48 de los países pobres.

En América Latina, el caso peruano es, sin duda, uno de los extremos de esas tendencias. El Fujimorismo, usando el cauce de la "guerra sucia" con Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), pudo imponer como "reforma del estado" que éste fuera separado de casi toda ingerencia de los dominados/explotados, aparte del voto fraudulentamente manipulado. Reprimió las protestas inclusive asesinando a dirigentes y organizadores. Y controló, corrompió y pervirtió las instituciones públicas que eran la expresión de las conquistas democráticas y nacionales, tribunales de justicia, parlamento, prensa. La administración pública fue vaciada de todo aquello que estuviera destinado a la producción y a la gestión de servicios públicos, en especial de educación, salud, seguridad social. Todos esos servicios fueron privatizados y los que no, comercializados, ya que la atención médica en los hospitales públicos, así como la educación en el sistema escolar estatal, dejaron de ser gratuitos. Todos los recursos y servicios básicos del país fueron entregados al control del capital globalizado. Se organizó una eficiente extracción de impuestos de la población, pero las principales empresas internacionales en el Perú fueron exoneradas de impuestos. Se destinó los ingresos fiscales al pago de los servicios de la deuda externa y secundariamente al enriquecimiento ilícito de funcionarios civiles y militares que controlaban el aparato público.

A lo largo de 10 años, el Fujimorismo logró de esa manera una drástica des-nacionalización y des-democratización del Estado y de la sociedad. En ese proceso se fue también desmantelando la estructura productiva y comercial inconveniente a los intereses del capital global, financiero en particular. Todo eso ha implicado la fragmentación, la dispersión o la desintegración de las relaciones sociales, de los agrupamientos sociales y de las identidades sociales y políticas asociadas a la previa situación. Por esto último, sobre todo, la reciente derrota de Fujimori, aunque se originó en la masiva repulsa popular expresada en las calles y en los votos, como reacción al deterioro incesante (4 años consecutivos de recesión) de una situación ya insoportable, no pudo culminar sino en acuerdos entre los agentes imperiales y locales del capital global - la OEA volvió a monitorear el proceso político peruano, con la previa concurrencia del Sub-Secretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos y del Jefe del Comando Sur de las fuerzas armadas de Estados Unidos, con sus respectivos asistentes . No es por eso una sorpresa que en el nuevo regimen formalmente presidido por Alejandro Toledo, la política económica fujimorista haya sido mantenida y profundizada, esto es empeorada en sus consecuencias sobre la mayoría de la población. La exoneración tributaria a las principales empresas globalizadas ha sido confirmada (por un monto de casi 400 millones de dólares), mientras se aduce la falta de recursos fiscales para los servicios de educación o de salud. Creativamente, se gravan impuestos nuevos al salario de los profesionales con el argumento de tener recursos fiscales para aumentarles el salario. Algunos espacios democráticos pudieron inicialmente ser reconquistados (por ejemplo, frente a la presión de los trabajadores en las calles, el gobierno tuvo que admitir la re-legalización de la jornada de 8 horas). Pero la protesta popular en las calles de todo el país contra la política económica neoliberal, recientemente crecía como una marejada, mientras descendía a menos del 30% la aceptación de Toledo y su gobierno en las encuestas de opinión pública. Después del acto terrorista del 20 de Marzo, inclusive esos espacios democráticos han sido bruscamente clausurados.

Se puede observar sin dificultad que la creciente reconcentración del control mundial de la autoridad política, con todas sus implicaciones sobre la desnacionalizacion y la des-democratización de estados y de sociedades, es el fundamento y el modo de imponer la aceleración y la profundización de la explotación del trabajo y del control de sus recursos y de sus productos. El resultado es la polarización de la población mundial entre un puñado de capitalistas, sean individuos o empresas, ricos, armados hasta los dientes, y una abrumadora mayoría despojada de libertades democráticas y de recursos de sobrevivencia.

La "globalización" del actual patrón de poder tiene, ante todo, ese resultado. Es verdad, por supuesto, que la "globalización" implica también la intercomunicación instantánea, la simultaneidad de la información, la mayor visibilidad de la diversidad de las experiencias de la especie, en fin, el profundo cambio en nuestras relaciones y con el espacio y el tiempo. Ergo, profundas modificaciones de las relaciones intersubjetivas dentro de la población mundial y que preludian, quizá, bajo condiciones históricas distintas, la integración mundial de la humanidad con toda la riqueza de su diversidad y de su heterogeneidad de experiencias y de conquistas históricas.
Nadie negaría que estas conquistas de la innovación científico-tecnológica son obviamente reales, importantes, decisivas, para la creciente integración comunicacional y cultural de la humanidad. Pero presumiblemente tampoco nadie disputaría, honradamente al menos, la pertinencia de preguntarse si estas mutaciones en la vida humana han probado ser, en la "globalización" del actual patrón de poder, incompatibles con la feroz tenaza que tritura a la mayoría de la especie entre, de un lado, una estructura mundial de explotación y de distribución que amplía sin cesar la extrema concentración del control de la producción mundial, la pérdida de empleo y de ingresos de los trabajadores y de las capas medias, la pobreza absoluta de la mayoría, la muerte diaria de cientos de miles de gentes por esta específica causa Y del otro lado, un orden político mundial que globaliza el imperialismo, que erosiona la autonomía, la identidad y la democracia de la mayoría de los países del "globo", que tiene por eso inherente una extrema conflictividad que se expresa en la creciente marejada de guerras y de intercambios entre terrorismo de estado y terrorismo privado.
La obvia respuesta a esa pregunta es que no. Todo lo contrario. Eso significa entonces que esas conquistas tecnológicas de la civilización actual no sólo no ocurren en un vacío histórico, sino dentro de un patrón de poder. Y que no hay duda alguna que dentro de este patrón de poder, sirven no sólo para la mayor integración cultural de la especie, sino también como soporte, como instrumentos y como vehículos para el desarrollo de la dominación y de la explotación de la mayoría de la población mundial.

LAS CONDICIONES DE LA RESISTENCIA

Durante dos décadas, aproximadamente, esta "globalización" imperial del actual patrón de poder ha podido ser impuesta contra poca y en algunas zonas casi ninguna resistencia. Pero ya desde comienzos de la década final del siglo XX, los trabajadores volvieron a la lucha abierta. Primero en aquellos países llamados "tigres asiáticos" como en Corea del Sur o Indonesia. Seguidamente, en algunos países del "centro", en Estados Unidos, en Francia, en Alemania, en Italia, en particular en el período de reactivación económica que entre 1994 y el 2001 siguió a un momento de recesión mundial. Actualmente, la resistencia se extiende a la virtual totalidad del "globo" y en especial entre las juventudes de los países centrales. En el caso de América Latina, ningún país está exceptuado de crisis políticas y económicas empujadas, en buena medida, por las masiva luchas de resistencia de los explotados, dominados y discriminados. Sin la masificación y "globalización" de la resistencia contra el imperialismo globalizado, los dos Foros Sociales Mundiales en Porto Alegre, en el 2001 y en el 2002, habrían sido imposibles o de magnitudes y resonancias insignificantes. Dos cuestiones requieren ser abiertas sobre las condiciones y las carácterísticas de la resistencia contra la "globalización" imperialista, porque implican otras sobre las condiciones y las potencialidades del nuevo período del conflicto social.
En primer término, debe ser observado el hecho de que no fue corto el tiempo - casi treinta años - en que la "globalización" imperialista pudo imponerse con poca o ninguna resistencia en todo el mundo y, para comenzar, en su forma de brusca reconfiguración de la estructura de acumulación y de las relaciones capital-trabajo en los países "centrales", más pronunciadamente en Inglaterra primero bajo Tatcher y luego en EEUU bajo Reagan, durante los 80s del siglo XX. La explicación tiene que ser ser buscada en la convergencia, no sólo la simultaneidad, entre dos procesos. En un lado, la erosión y la desintegración final del llamado "campo socialista". En el otro, la decisión de las burguesías "centrales", sobre todo de la centenaria asociación imperial britano-americana, de aprovechar el debilitamiento de sus rivales para pasar a una ofensiva mundial contra el trabajo y contra las burguesías dependientes como camino de reconfiguración, al mismo tiempo, de la estructura de poder político mundial con la hegemonía explícita de dicha asociación, y de la estructura de acumulación mundial bajo la hegemonía de su capital financiero.

El debilitamiento del "campo socialista" hasta la implosión final de la URSS, dejó sin apoyo, en unos casos, y sin referente, en todos, a regímenes que hasta entonces resistían e incluso desafiaban las presiones imperialistas, así como a las organizaciones y movimientos políticos participantes en ese período y en ese lado del conflicto, en todo el mundo. Eso permitió la entronización o imposición simple de regímenes favorables a los intereses imperialistas en la mayoría de países. Los reclamos de un "Nuevo Orden Económico Mundial" de fines de los 60s y comienzos los 70s del siglo XX, provenientes de regímenes "nacionalistas" , "desarrollistas" y "reformistas" , varios vinculados de diferentes modos y medidas al "campo socialista", fueron rápidamente cortados y durante los 80s. el mundo se encaminó a lo que el primer Bush, después de la Guerra del Golfo, pudo llamar sin embarazo, el Nuevo Orden Mundial.

Paralela y convergentemente, la crisis capitalista comenzada a mediados de los 70s., con su recesión, inflación, desocupación, castigando a los trabajadores de todo el mundo, concurría al debilitamiento y aún a la desintegración de las organizaciones sindicales en los países "centrales", impidiéndoles resistir y defender sus previas conquistas, que no eran pocas, y en la "periferia" a la desintegración de los agrupamientos e identidades sociales, a la erosión indetenible de las organizaciones sociales de los trabajadores. El "ajuste estructural" fue el resultado de esa convergencia entre, de una parte, la derrota política del "campo socialista", de los "nacionalistas" y de los antagonistas del patrón mismo de poder, y de la otra, la crisis del capitalismo. Así quedó bloqueado en la "periferia" el desarrollo de las previas tendencias de des-concentración o de re-distribución del poder y facilitó la imposición de la reconcentración mundial del poder político imperialista, al mismo tiempo que la reconcentración mundial del control capitalista del trabajo y del producto mundial.
La pregunta pertinente es, en consecuencia, qué explica el reingreso de los trabajadores y en general de los pueblos del mundo, sin "campo socialista", sin numerosos regímenes "nacionalistas" y "reformistas", sin proyectos, ni discursos, ni movimientos y organizaciones políticas correspondientes. Propongo buscar las respuestas en dos de las situaciones mencionadas, para zonas y poblaciones diferenciadas según ellas.

En el "centro", el primer impulso ha sido probablemente la reactivación económica desde fines de los 80 y a lo largo de los 90, en particular en la segunda mitad de los 90s., porque ha permitido a importantes sectores de trabajadores mayor seguridad para reivindicar de nuevo mejores salarios y condiciones de trabajo, así como a importantes segmentos de la juventud, el excedente de conciencia y de tiempo que son indispensables para cuestionar, criticar, organizarse, movilizarse. Pero desde Seattle en adelante, es la nueva conciencia adquirida respecto de los estragos presentes y del funesto futuro de la "globalización" imperialista, la conciencia de que sólo enfrentándola como tal, globalmente pues, lo que moviliza a esos sectores en toda Europa y en Estados Unidos . En la "periferia", los primeros en movilizarse para resistir fueron los trabajadores de los países llamados "tigres asiáticos", en el momento de la brusca caída desde una larga situación de estabilidad social al desempleo y a la pobreza, como en Corea del Sur, o como en Indonesia una brusca crisis económica asociada a la crisis política de la más sangrienta y corrupta, pero también más prolongada y estable de las satrapías impuestas por el imperialismo. En América Latina, las movilizaciones de resistencia no tienen impulsos básicamente diferentes. Si se tiene en cuenta en especial las revueltas brasileña, argentina, la peruana del fin del Fujimorismo, la revuelta mexicana de Chiapas en adelante, o lo que ocurre en Venezuela desde el "caracaso", inclusive las luchas en Bolivia y en Ecuador, todas ellas, en diferentes maneras según las particularidades locales, suceden a períodos de estabilidad económica, inclusive con momentos de relativa prosperidad, y de estabilidad política. De todos modos, la experiencia de las dos reuniones del Foro Social Mundial, en Porto Alegre, permite también señalar que una vez que la resistencia se masifica y se globaliza, una nueva conciencia es rápidamente formada entre los trabajadores y en los jóvenes de las capas medias en curso de inestabilización y de desintegración. Esa nueva conciencia es actualmente el nuevo y más importante elemento de motivación y de impulso a la movilización y a la organización de la resistencia contra la "globalización" imperialista.Cuando el primer Foro Social Mundial fue convocado en Porto Alegre en el 2001, el movimiento de resistencia contra la "globalización" imperialista estaba en pleno curso de globalización. Con todo, la asistencia de cerca de 20 mil personas, jóvenes en su amplia mayoría, rebasó obviamente las previas expectativas. Pero la asistencia de más de 50 mil personas, provenientes de 150 países de todo el mundo, en el FSM del 2002, pudo mostrar a los ojos de todos que la lucha contra la "globalización" del actual patrón de poder se había realmente globalizado. Nada indica mejor el rconocimiento de ese hecho como el Foro Económico Mundial de Nueva York, el cual si bien rehusó la confrontación con el FSM de Porto Alegre, como si pudo ocurrir con Davos, dedicó gran parte de sus debates formales a lol problemas de la pobreza y del desmpleo.
¿Qué explica esta rápida globalización de las movilizaciones contra la "globalización" imperialista ?. Sugiero que es el "efecto de demostración" de las propias movilizaciones previas lo que hace insoportables los efectos de la "globalización" imperialista y en ese sentido el primer FSM de Porto Alegre cumple sin duda un papel decisivo. En otros términos, la nueva conciencia adquirida, la visibilización de que la resistencia mundial existe, que somos una población creciente que se moviliza, que esa movilización no solamente es posible, sino que produce un nuevo "sujeto histórico" (para usar la vieja jerga) cuya existencia fuerza a los dominadores a reconocer que hay un problema real para la reproducción de la "globalización" de su poder, como lo confirman los debates del FEM de Nueva York. Es verdad que la situación de la creciente mayoría de los pueblos del mundo se deteriora cada día y se hace insostenible. Pero, como siempre ocurre, la pobreza y la degradación de las condiciones materiales de vida de los pueblos no se convierten en un problema político, en un problema de la sociedad, sino cuando las víctimas se organizan y se movilizan.

¿DE LA RESISTENCIA A LA ALTERNATIVA ?: LA EXPERIENCIA DEL FORO SOCIAL MUNDIAL DE PORTO ALEGRE.
Si se atiende a los discursos formales que ocuparon los espacios centrales del FSM, en el 2001 y en el 2002, la lucha contra la "globalización" parece otorgar primacía a ciertas áreas de problemas:
1) la defensa de la autonomía de los estados y del control nacional de recursos naturales y de capital, financiero en particular.
2) la demanda de restauración del empleo, de salarios, de servicios públicos básicos en cada país.
3) el reclamo de una lucha global contra la extensión y la profundización de la pobreza, usando los propios recursos del capital financiero.
4) la resistencia a la creciente degradación de la "naturaleza" y del ambiente ecológico
de la sociedad actual.
5) la lucha contra la discriminación de "género" y de "raza"

Lima, 30 de Marzo del 2002.



octubre 12, 2007

Convocatoria 2007

C.H.O.L.O.

(2da temporada)

“Ningún arte verdadero se da al margen de todo grupo social, de un contexto cultural que le confiera sentido”

Adolfo Colombres


El 28 de agosto del 2003, el mismo día de la presentación del informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, se inauguraba casi clandestinamente en la Sala Raúl Porras Barrenechea del C.C. Ricardo Palma la primera exposición colectiva C.H.O.L.O.

La mayoría de los que conformamos en esa oportunidad la muestra veníamos de experiencias comunes desde el campo de las artes visuales y el activismo cultural.
Egresados de Bellas Artes, integrantes del Colectivo Anti – impunidad “el Roche” en donde la lucha política tuvo como campo de acción el terreno de lo simbólico y participantes de “Arte sin Argollas” en el 2002, propuesta independiente a la llamada “cultura oficial”; estos hechos formaron parte de los antecedentes que llevaron a definir la propuesta primigenia de la muestra.

En aquella oportunidad C.H.O.L.O. (2003) se postulaba como un espacio de reflexión crítica a partir de la idea de lo cholo como premisa fundamental de nuestra identidad cultural urbana, mestiza y emergente de principios de siglo. Miradas acordes con la época en nuevos discursos e interrogantes.

Era, pues, una propuesta distinta de otras experiencias similares que por entonces incidían también en el terreno de lo emergente pero desde perspectivas afines a los círculos del poder o a la tradición oficialista.

Cuatro años después de la primera muestra, C.H.O.L.O. se reafirma como un proyecto colectivo, propio, suma de variadas experiencias y vivencias, personales y colectivas, desde la periferia urbana, autogestionario, independiente y auténticamente mestizo.
Parte integrante de la cultura emergente que a partir de este siglo va adquiriendo un nuevo matiz, un nuevo giro que invade ya todos los sectores de la gran urbe limeña y en donde el concepto identitario de lo cholo se impone como forma y expresión vital de lo presente…

Reafirmamos, así mismo, la diferencia de este sector cultural emergente y de cuyos fundamentos conceptuales surge la propuesta C.H.O.L.O. con los hoy ya tradicionales circuitos comercial y alternativo, formas representativas del centralismo limeño.

Por eso y pensando en una propuesta de reflexión cultural, los integrantes de C.H.O.L.O., proponemos la siguiente convocatoria:





CONVOCATORIA C.H.O.L.O. 2007








octubre 09, 2007

C.H.O.L.O. 2003





El catalogo y algunos de los artistas del primer C.H.O.L.O.

Reunidos para la lente de la historia ... Era el 28 de agosto del 2003 (apenas egresados de Arte sin Argollas), el mismo dia del informe final de la Comision de la Verdad y Reconciliación...


Listos para continuar la "lucha por el poder simbólico"...



































septiembre 20, 2007

Sobre Identidad Cultural: Lo CHOLO y lo otro



¿Criollos o Cholos? inventando la peruanidad
Aldo Panfichi 

...Los procesos que crean paulatinamente las condiciones de su emergencia son las migraciones campesinas que desbordan la ciudad y el estado criollo durante los años sesenta y setenta. Tambien la revaloración de lo indígena alentada por las reformas del general Velasco Alvarado, pero sobre todo la experiencia de crisis general y guerra interna vividas en los años ochenta e inicios de los noventa. La identidad chola como un nuevo intento histórico de crear vínculos, prácticas e identificadores comunes entre los heterogéneos grupos de peruanos, solo fue posible luego de que estos procesos exacerbaran la necesidad de sentirse parte del colectivo nacional.

En este proceso convergen la revaloración de nuestra memoria histórica de nuestro glorioso pasado incaico, producto de la expansión de la educación pública, con la sensación de perdida de viabilidad como país que produce la guerra interna terrorista y fraticida donde nadie gana y todos pierden. Guerra que incluso hizo que los países vecinos empezaran a trabajar con la hipótesis geopolítica de un posible colapso del Estado peruano y la libanización de nuestro territorio. No hay que olvidar, además, que en esta guerra Sendero se proponía como una vía de realización colectiva para muchos individuos excluidos del funcionamiento del sistema, promesa de trascendencia que hoy no existe.

La identidad chola que reclama para sí el pasado andino con la exacerbación al progreso individual mediante la laboriosidad y la informalidad se propone como síntesis y superación de este período conflictivo. Una respuesta desde los sectores urbano populares o nuevos limeños a la búsqueda de la peruanidad. No hay que confundir: no se trata de una identidad de migrantes recién llegados, de paisanos que tenían que luchar contra los estigmas negativos para hacerse de un lugar en la ciudad. No son las masas quechuablantes que siguen a las princesitas o jilgueritos en los coliseos o clubes provinciales. Por el contrario, son los hijos y nietos de migrantes, los denominados nuevos limeños que recorren las polvorientas calles de la ciudad, luchando algunos por la sobrevivencia y encontrando vías, no siempre santas, de movilidad y progreso individual y familiar.

La identidad chola es urbana mestiza e individual pero al mismo tiempo híbrida al entretejer elementos y símbolos provenientes de distintas matrices etno-culturales. La diferencia con la cultura criolla es que la choledad tiene como columna vertebral a lo andino y serrano en una especie de tropicalización de los Andes pero en Lima, con la Tecnocumbia tanto en los conos como en Larcomar y con sensuales meneítos y plumas en la cabeza que desconocen nuestros compatriotas de sierra y selva.

Lo cholo no se propone como una cultura de participación firmemente organizada en un corpus de prácticas y símbolos excluyentes. Es una cultura más inclusiva que la criolla porque si bien ambas son urbanas, mestizas y apuestan por la moderniad de Occidente, la cultura chola es al mismo tiempo serrana, costeña e incluso selvática. por tanto expresa una identidad más ambigua y vaga en sus contenidos de manera que crea múltiples posibilidades de sentirnos peruanos.

Mirando el siglo XXI la pregunta es si este nuevo intento tendrá exito en crear un nosotros lo suficientemente inclusivo para que quepamos todos. Para ello deberá seguir transformándose hasta vencer los naturales recelos que nos separan o debemos estar listos a ser testigos de nuevos intentos que den consistencia ciudadana a nuestra rica e invalorable diversidad.


Identidad Nacional e Identidades Múltiples
Patricia Correa Arangoitia 

La búsqueda de una identidad nacional peruana ha sido la gran aspiración que políticos, caudillos e intelectuales han buscado para el país, desde la propuesta criolla hasta el indigenismo más extremo. ¿Qué somos?, ¿cómo somos?, ¿qué nos identifica como peruanos? Esta búsqueda, en pleno siglo XXI, continúa sin resultados que satisfagan las expectativas latentes de identidad nacional, pese a que contamos con mayores elementos de juicio que contribuyen a comprender y perfilar mejor nuestra identidad.En el Perú existe una tendencia a marcar y subrayar las diferencias culturales y raciales, en contraposición al hecho que posibilitó la construcción de nuestra historia nacional mestiza y para el que, desde el enfoque cultural e identitario, resulta difícil encontrar un “término” que involucre y explique ese mestizaje.Sobre la primera tendencia, es preciso señalar que está fundamentada en verdades de perogrullo. Así, el Perú es cuna de múltiples culturas como la quechua y aymará, cuya cosmovisión es distinta a la afroperuana, shipiba o aguaruna, también peruanas, y las de éstas disímiles a la costeña o a la netamente occidental. En nuestro país existe una apología a la diversidad cultural e identitaria, que subraya las diferencias de origen y que tiene un prurito racial y cultural muy fuerte. Por ello, no es extraño que escuchemos contraponer culturas, como la cultura indígena vs. la occidental, o considerar a la nación aymará como algo distinto y antagónico a las otras culturas. Siendo así, resulta difícil converger en una identidad nacional que vertebre todas las manifestaciones del ser nacional. Es bueno precisar que no se trata de sumar la diversidad cultural e identitaria existente en el Perú y tener como resultado una nación supuestamente cohesionada.Por otro lado, en el Perú encontramos nuevos procesos de expresión cultural e identitaria que van mas allá de las diferencias existentes; procesos culturales que empiezan a darle nuevos rostros y formas a eso que llamamos peruanidad. Desde el siglo pasado se empezó a vislumbrar señales de ello. Los pobladores andinos no solo han poblado físicamente las grandes y pequeñas ciudades de la costa. Son sus rostros, vivencias y expresiones culturales los que han dado lugar a un mestizaje que, a las claras, pinta de cuerpo entero la realidad que se avizora: un país con perspectivas históricas que sintonizan con las aspiraciones de todos los peruanos y que se expresa en un término que aún tiene cierto lastre despectivo, pero que ahora cobra valoración social y económica: “lo cholo”. Término peyorativo –como lo sigue siendo la expresión “serrano” o “indio”– que pone al desnudo un racismo aun insistente en algunos sectores de la sociedad peruana.Al respecto el testimonio de José María Arguedas, describiendo al Perú de los años 20 del pasado siglo, es ilustrativo:“(…) un ‘serrano’ era inmediatamente reconocido y mirado con curiosidad o desdén; eran observados como gente bastante extraña y desconocida, no como ciudadanos o compatriotas. En la mayoría de los pueblos pequeños andinos no se conocía siquiera el significado de la palabra Perú. Los analfabetos se quitaban el sombrero cuando era izada la bandera, como ante un símbolo que debía respetarse por causas misteriosas, pues un faltamiento hacia él podría traer consecuencias devastadoras. ¿Era un país aquél que conocí en la infancia y aún en la adolescencia? Sí, lo era. Y tan cautivante como el actual. NO era una nación” [1].Esta descripción de Arguedas grafica con mucha claridad el desprecio racial incubado en el corazón y en la cabeza de muchos peruanos. No hemos terminado de construir nuestra nación y esto no será posible en tanto exista ese tipo de actitudes excluyentes. Sin embargo, hoy es evidente que el contexto social ha variado en algo. Los pobladores llamados andinos, amazónicos, etc., han encontrado canales alternos de expresión más allá de la música o el arte, y participan cada vez en ámbitos como el empresarial llamado “emergente”.En este contexto, a tono con las visiones antes reseñadas, existen dos posibilidades que permita cohesionar a un país desmembrado. La primera es que sigamos solo apostando por fortalecer identidades regionales en un país que aún no termina por sentirse una nación. Tal postura es una visión errada de la multiculturalidad, ya que solo afirma diferencias pero que no tiende puentes para reconocer puntos en común, dejando de lado la posibilidad de construir un proyecto de país.Otra posibilidad es ir dándole forma a ese proceso que recorre el país de un extremo a otro y que tiene distintas formas de expresión; eso que podemos llamar la nueva peruanidad, que da cuenta de cómo el andino y el amazónico que migraron a la ciudad no se separan social ni culturalmente de aquellos que se quedaron en su lugar, no obstante los elementos de la modernidad que trastocaron su vida, sea la ciudad, la radio, la televisión, el Internet, entre otros, que deben ser utilizados también como parte de esa construcción.¿Es posible entonces hablar de una identidad nacional chola en un país multicultural y diverso como el nuestro? Al respecto, no se trata de soslayar y dejar de lado la riqueza de la diversidad de culturas peruanas, sin embargo, es innegable el sincretismo de la cosmovisión andina con la occidental. Y es que el Perú de hoy se ha forjado a partir de esa fusión andino-occidental. Obviamente, lo que a esta cultura aporta la cosmovisión andina es invalorable, si bien la modernidad tiene factores más dinámicos; hay elementos andinos que son sellos de la cultura peruana y nos hacen diferentes a las otras, por lo que el sistema educativo debería recogerlos y expresarlos, el sistema político atenderlos y el social recrearlos en nuestra integración nacional e inserción en la comunidad mundial.La posibilidad de afirmarnos como nación es una decisión colectiva y también individual. Se trata de reconocer que hay elementos en común, más allá del territorio y nuestra diversidad. Solo podremos afirmar esta nación si asumimos que nuestro proceso de construcción cultural es parte de un proyecto común y que el término “cholo”, que sirvió para discriminar, para diferenciarse con el otro y excluirlo, en la actualidad es expresión de una peruanidad plena de pujanza, esfuerzo, trabajo, arte, cultura, creatividad, etc. Efectivamente, esa mayoría que estuvo al margen del sueño republicano hoy empieza a tener protagonismo y la posibilidad de expresar la identidad peruana: “la chola”, termino que no zanja, sino que abre posibilidades para afirmar la construcción de la nación peruana y de nuestra identidad humana, que nos haga ciudadanos del mundo.

[1] Arguedas, José María. Perú vivo. Ed. Juan Mejía, Lima, 1966, p.12. Citado en: Sanders, Karen. Nación y Tradición. Cinco discursos en torno a la nación peruana, 1885-1935. Fondo de Cultura Económica - Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 1997, p. 182


Un Desborde Incontenible

Entrevista a Jose Matos Mar - La República 2005

- Ud. habla de un divorcio entre el Perú Formal y el Perú Real, ¿cómo se da eso?

- El fenómeno urbanístico propició, hacia la década del 50, el crecimiento del eje costeño, y que Lima adquiriera más fuerza. Como tal, esta parte del país marginó el resto de la sociedad peruana por la topografía propia de los Andes. Entonces los serranos fueron considerados una población disminuida, ignorante, sucia; y así surgieron dos Perúes bien diferenciados. En el libro cuento como esa población marginal de comunidades campesinas e indígenas decide ir al paraíso, migrar a la capital en busca de la felicidad.

- ¿ Y cree que la encontraron?

- Por supuesto. Si no, estarían fritos. Pero tampoco encontraron el paraíso o algo parecido. Solo desempleo y discriminación terrible. Y como el Estado no tenía interes en ellos, se vieron obligados a crear, por necesidad, su propio espacio. Su felicidad. Y de pronto se hicieron propietarios de sus viviendas en Lima, aunque lo hicieron de manera contestataria, contra el orden oficial (informal es una palabra fea). Igual, fueron imponiendo sus reglas de juego.

- Y ahora, en el 2005, son triunfadores.

- Sí. Hoy son los predominantes en Lima y han impuesto un nuevo rostro, más relacionado con lo que es el Perú pluricultural y multilingüe. Y ellos tienen un estilo de vida diferente al tradicional, que ha pasado a segundo plano. Entonces los criollos, los niños bien, se han encerrado en ghettos. Como una salchicha, se van extendiendo hacia Asia, Cañete, lejos de estas masas de provincianos que antes dominaban el Jirón de la Unión y la Plaza San Martín, pero que ahora ni siquiera van por ahí...

En general, el cholo, resultado del mestizaje de cualquier otra raza o etnia extranjera con los indígenas, fundamentalmente, nacidos en la sierra peruana, es maltratado aún hoy.
Porque el problema no sólo es de mezcla de sangres sino de trato social. Los cholos o mestizos según sea su nivel cultural o socio-econòmico, son tratados peyorativamente por una generalidad. Esta afirmación está corroborada por sociólogos o antropólogos peruanos muy respetables o estudiosos de otras disciplinas, como la etnóloga María Rostworowski o, simplemente, más humanos, como el padre Felipe MacGregor. El padre MacGregor consideraba que el racismo en nuestro país era más feroz que el "apartheid" de Sudáfrica.
Parece que la "choledad", igual que la "negritud", término ideado por el poeta y ex presidente de Senegal, Sedat Segnor, -a quien tuve el honor de conocer-, son categorías aplicadas a un fenómeno socio-racial, en este caso inserción de los cholos dentro de la sociedad peruana en sectores antes inexpugnables, como lo afirma José Matos Mar. Este es un fenómeno que avanza indetenible a cumplir con su destino histórico. El Perú es cholo y lo será aún más con el tiempo y las aguas.
Por lo menos esa es la orientación social de un proceso que empezó cuando los indígenas o incas vivían bajo los colonialistas. El historiador Juan José Vega, en su libro "Guamán Poma, el Precursor", -el indio más importante de su tiempo en toda América- nos detalla con suma erudición y paciencia ortodoxa, cómo los indígenas de entonces se fueron insertando dentro de la sociedad colonial, contrarrestando la "civilización invasora" hasta constituir, por razones hereditarias, la sociedad actual.
Lo que pasa es que habemos unos cholos que no hacemos honor al apelativo. No alcanzamos todavía el nivel de los cholos, como Julio C. Tello, José María Arguedas, César Vallejo, José Sabogal, Víctor Humareda y Gamaliel Churata, entre otra infinidad de prohombres que nos enorgullecen”.


Manuel Jesús Orbegozo......El mundo, un día - 2007